El módem 56K y el ruido más reconocible de los noventa
Aquel chirrido no era decorativo: eran dos máquinas negociando a qué velocidad podían hablarse.
El estándar V.90, aprobado en 1998 por la Unión Internacional de Telecomunicaciones, unificó las tecnologías rivales de módem de 56 kbps y cerró la era del acceso telefónico a internet. La velocidad máxima teórica era de 56 kbps de bajada, aunque en la práctica casi nunca se alcanzaba.
El sonido característico de la conexión es lo que se llama handshake: los dos módems intercambian tonos para descubrir qué protocolos comparten, medir el ruido de la línea y acordar la velocidad. Cuando el ruido paraba, estabas conectado.
¿Sabías que…?
Conectarse ocupaba la línea telefónica de la casa. Si alguien levantaba el teléfono, la conexión se caía. Era una fuente de conflicto doméstico perfectamente documentada.
Por qué se recuerda
Descargar una fotografía de un megabyte con un módem de 56K tomaba varios minutos en el mejor de los casos. Eso explica por qué las páginas web de la época estaban diseñadas con tanta austeridad gráfica.